Volver a Dunwich
El que canta en el umbral

 

 
Recuerdo una noche, comenzaba mi cena, cuando sobre la mesa cerca de mi plato se posó un grillo. Me sorprendió pues suponía que ellos buscan la oscuridad, este por el contrario estaba bajo la potente luz que caía sobre la mesa.
No quería que saltase sobre mi comida, pero tampoco pretendía ser "descortés" y echarlo de un manotazo, un grillo es... un cálido aliado lunar; es el símbolo de las noches templadas y plácidas; así que intenté invitarlo a bajarse de la mesa moviendo mi mano delante suyo. Ni se inmutó, la agité un poco más, echándole un poco de viento, apenas se corrió unos milímetros. Ya a esta altura no me preocupaba mi comida. Volví a poner mi mano adelante y él ni se movía, así que lo soplé, primero despacio, se desplazó un par de centímetros. Soplé un poco más fuerte y al fin logre que saltase fuera de la mesa, inmediatamente encontró un lugar apropiado bajo un armario desde donde se puso a cantar tranquilo y feliz.
Preguntas: ¿El grillo no me veía? ¿No me oía? ¿La luz intensa anulaba buena parte de sus sentidos, impidiéndole percibir mi gigantesca prescéncia? ó ¿La misma desproporción de tamaños hace que el no pueda percibirme?. ?Tal vez solo pueden sentir algunos de los efectos de nuestras acciones. Tal vez para ellos como no somos comida ni un enemigo con el cual disputar terreno, sencillamente no existimos. Si, eso. Tal vez para los grillos no existimos más que como una suma de fenómenos que no pueden relacionar como una unidad, solo percibirán la vibración de pisadas cercanas, el resplandor enceguecedor de la luz, la vibración de las voces, etc. ?Y si invirtiéramos los términos. ¿Quien o mejor dicho, ... "Lo que nos mira"...? ¿Como nos verá?. ¿Como simpáticos grillos o como mugrientas cucarachas invadiendo su mesa?...