Ves un largo túnel,
luz al fondo. No sientes otra cosa más que la atracción,
como una succión. La luz del fondo resplandece invitadora, vas
dichoso. Has dejado un fardo pesado y denso, es la liberación.
La luz se abre como una rosa, palpita. Te impulsas gustoso de ir allí.
En cada estación de tu tren has visto desfilar miles de caras,
miles de acontecimientos que ya no importan, esas páginas se
deshojaron y las barrió el viento, has cumplido con tu deber
y te recordarán por ello, te despediste de las luchas.
La Luz te llama. Al fondo se mueven sombras refulgentes. Tu corazón
palpita gozoso, lágrimas dulces e impalpables te refrescan, ya
casi estás allí. Un envión más y... la luz
te rodea tierna, arrulladora. Estas en sus brazos. Música tangible
e inaprensible te rodea. Finas hebras plateadas te coronan e hilos gruesos,
muy blancos te sostienen, te protegen y sabes que las sombras refulgentes
vienen, vienen por ti. Te agitas feliz, por fin lo sabrás todo
y verás el rostro. Su rostro. Tanto te han hablado de este momento,
pero no hay comparación. Ningún libro de los más
irreprochables místicos, te pudo dar una idea cercana a esto
que experimentas ahora. No puedes moverte, no tienes cuerpo, pero las
sensaciones son corporales. "Cómo arriba es abajo"
dice el antiquísimo saber profano ?Que querría decir?.
No importa, tú eres un iluminado, un elegido.
-Entrégate, déjate llevar. Eres nuestro, déjate
llevar al centro- Escuchas que te dicen unas voces de brisa.
-Si voy, ya estoy con vosotros... -contestas al tierno llamado. Tratas
de salirte de los hilos plateados, no puedes. El gran resplandor se
acerca. Tratas de volar, no puedes. Es como Si de nuevo tuvieras la
odiosa prisión de tu cuerpo que tanto te atormentó con
sus necesidades. Pero Él con su venerable resplandor ocupa toda
tu visión, como siempre fue y debe ser. Y el resplandor se acerca
en toda su grandiosidad. La emoción te embarga. Conocerás
su rostro, no habrá más secretos y vivirás en su
seno. Te lo has ganado, toda tu vida has pensado en Él. Todo
lo que hiciste fue pensando en sus mandamientos y sobretodo en hacerlos
cumplir.
"Como arriba es abajo. Y como abajo es arriba" decían
algunos necios a los cuales has hecho callar.
El resplandor va tomando forma ante tus ojos. Es gigantesco, inmenso.
Y el resplandor se acerca vertiginosamente, deslizándose sobre
sus ocho patas peludas, agitando sus ávidas pinzas, sacando por
la boca su hambriento estómago. Va sobre ti mientras repite con
su tierna voz de brisa.
-Te tengo. Te tengo. Para siempre te tengo...