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Los Espíritus... ?Son Fascistas?...

 

 

De Alejandro Mariatti

Hay un juego de salón muy divertido. La gente lo practica con cierto esceptisimo morboso, con inocultable nerviosismo. Todos esperan revelaciones, todos esperan algo que los contacte con el lado en sombras. "El juego de la copa" o "Tablero Ouija", que de el hablamos, puede decepcionar o satisfacer las espectativas, depende del interlocutor. Pueden sucederse preguntas cotidianas, tontas o sinó pretensiosas y forzadamente trascendentalistas, pero no hay dudas, hasta el que se muestra más escéptico, cree en la posibilidad de lo misterioso y quiere confirmar si hay otra forma de vida después de la muerte.

Recuerdo hace más de veinte años, una noche mi prima Marcela y su esposo Daniel nos refirieron a mis padres y a mí sobre una experiencia reciente con el famoso "jueguito de la copa".
La noche en cuestión se habían reunido varios primos y primas por parte de la familia de mi tía Elsa; madre de Marcela; estaban todos en la trastienda del negocio; una receptoría de ropa para lavandería; esta pequeña y cálida habitación cumplía la función de Living. Traspuesta la puerta había un pequeño patio, a la derecha un apretado baño y a su lado la cocina, al fondo estaba el único dormitorio, pese a la pequeñéz no era claustrofóbico. Esa noche estaban casi todos los de la barra y comenzaron el juego con las chanzas habituales, corrían los años setenta y mis primos se encontraban en las antípodas ideológicas de "El Brujo" Lopez Rega y sus secuaces. Entre ellos no era contemplada la pertinencia de este tipo de cuestiones, eran tenidas como charlatanería religiosa, o a lo sumo como cosas inexplicables de menor importancia frente a la iminencia de "La Revolución". El juego comenzó y funcionó a pleno. Se comunicaron con una presencia que no quiso dar su nombre, pero que supo darles muchos datos. Cosas que solo ellos conocían. Supo decirles porqué uno de los habituales del grupo no había ído; cosa que posteriormente confirmaron como exacta; y les dió más datos, algo misteriosos y confusos al parecer, sobre estos mis primos no quisieron extenderse. Lo que sí supimos es que esa misma madrugada, cuando ya se habían ido todas las visitas y ya estaban acostados, unos inesperados ruidos los despertaron. Venían del living, sonaban como cosas cayéndose. Tanto Marcela como Daniel se quedaron congelados, no tenían idéa de que hacer. Podían ser muchas cosas, y una de esas cosas, vestían de azul o verde, iban armados y eran muy peligrosos. Los ruidos pronto cesaron y no pasaron del living-trastienda, pero el miedo se quedó, no pegaron un ojo. Cuando al fín apareció el sol, Daniel fué a ver que había ocurrido. Se encontró con que "alguien" ó "algo" se había dedicado a tirar los posters del "Che", del poema de Machado y otros, además había revuelto y tirado al suelo todos los almohadones. Nada faltaba, nada estaba roto, no eran ni ladrones ni policías. ?Que era? ?Quien había entrado? No se sabe.
Cuando Marcela y Daniel contaban esta experiencia estaban blancos e hiper sensibles, pero cuando queríamos saber que más había dicho la presencia, se encerraban en el mutismo aludiendo a generalidades. Un año y medio después ese mismo living tambíen quedó revuelto, pero esta vez si se rompieron cosas y los causantes eran demasiado visibles y azules.