Por Marcelo Muller
Soy una idiota
no sé atarme los cordones
no sé los nombres de las calles
no sé dónde queda sarmiento y esmeralda
pero tengo una conchita
y puedo mover los labios
como la boquita de un bebé
y aprendí a sonreir
y si no tengo muchos pensamientos
puedo hacer que alguien
piense solamente en mí
que un premio nobel termine
balbuceando incoherencias debajo de una mesa
o que dedique su vida a explicarme la
teoría del átomo.
Si me apoyo en una baranda
puedo provocar una obra de arte
esas que me acusan de
atraer o alejar a los planetas
de apagar soles
o cambiar la dirección de las mareas
según mi capricho
puedo hacer florecer lo muerto
y si alguien me pregunta
cómo soy capaz
solamente puedo decir
no sé.
Lo mejor de todo
es vivir así,
desconociendo
las desgracias naturales
que provoco
cuando llego a una habitación.