Por MARCELO MÜLLER
1) El padre
estaba en la cama con su amante. Los pechos de la mujer subían
y bajaban, transpiraba como si recién hubiese parido. El hombre
daba vueltas y movía los brazos como si dibujara los diagramas
de su explicación:
-Este es un problema que nos afecta a todos y creo que debemos hablarlo.
No debemos esconder los ojos a la realidad.
2) Están sentados a la mesa. Es una familia típica de
clase media pero feliz; parecen muñecos, sonríen continuamente,
dicen frases hechas como si no existiesen. En esa familia todo se
habla en la mesa.
-Uds saben que con su madre hace mucho tiempo decidimos que una relación
sexual no servía. Pero ahora sucede que con mi amante tampoco,
hete aquí el problema. Quiero decirles que voy a iniciar un
tratamiento que incluirá: alimentos especiales, rayos láser,
microonda, o, en caso extremo, cirugía.
La madre escucha y sonríe feliz, como si estuviera de acuerdo
en todo, muy contenta por el tratamiento que piensa seguir su marido
(aunque no sea para ella). El hermanito juega con la hélice
de la gorra. Deben escuchar y ser felices porque se comunican. Parecen
una familia de la TV naif de una década pasada. La única
diferente es la hija: tiene ojeras, palidez cadavérica, una
mirada de angustia. Los mira y cree estar en una pesadilla.
3) Cuando su novio la desvirgó, en
ese preciso instante, le dijo:
-Si después de esto me dejás, llevaré las almas
de tu familia al infierno.
A partir de aquel día las cosas con el novio se pusieron difíciles.
La volvía loca, la aterrorizaba (en una casa vieja, como una
película de terror), la lastimaba. Estaban haciendo el amor
y al rato aparece desnudo y cortado, cubierto de sangre.
Se cortaba pedazos de sí mismo.
La amenaza con lastimarla muy feo ahí adentro si alguna vez
lo abandona. Si él la desvirgó tiene derecho a hacerle
cosas muy malas en su interior más íntimo.
4) En la mesa dicen que también deben
hablar de su novio. Su padre dice que hablará con sus padres,
que le hablará de hombre a hombre, que lo llevará a
un médico, que hablará con la policía.
Su padre es una caricatura de un buen padre. Sonrisa bonachona, chombas
azules, bigote, comprensivo. Trabajaba doce horas en alguna ocupación
decente pero los fines de semana los dedicaba a la familia.
Su hobby era escribir cuentos de terror ingenuo: vampiros, hombres
lobo, monstruos. En la mesa contaba sus argumentos pelotudos pero,
por cierta cábala, jamás se los leía. Los enviaba
a una revista de aeromodelismo que se los publicaba en el polo opuesto
del mundo.
Ella imaginaba la clase de basura maniática que serían
esos cuentos; como su mente, como su sonrisa, como su ropa.
5) Comienza intentos serios para alejarse de su novio (no le contesta
el teléfono, le manda decir que se muda, lo amenaza de muerte).
Las cosas empeoran. Las escenas son cada día más violentas.
6) En la mesa el Padre dice que les quiere hablar:
-Bueno, los he reunido hoy aquí para decirles que, al parecer,
el tratamiento es un fracaso. Con mi amante lo hemos intentado de
todas las maneras posibles, estuvo estimulando mi miembro durante
varias horas seguidas y no hubo ningún resultado. Entonces
hemos decidido desvincularnos de mi amante.
El hermanito, luego de escuchar con sumo interés y respeto
las palabras de su padre, siguió jugando con un matchbox.
7) Ella se negó rotundamente (escondiéndose,
engañando incluso a su familia), violentamente a ver a su novio
durante una semana. Él le suplicaba y le respiraba pesadamente
por el teléfono. Al final de una semana infernal le mandó
un pedazo de prepucio por correo. Ella accede, cuando se presenta
dispuesta a reanudar el suplicio, él armó la escena
más grande y violenta de todo el romance.
8) En la mesa el padre dice que deberá
denunciarlo a la policía.
Al pibe le prohiben acercarse a la casa. Hay un cerco de armas y un
vía libre para ejecutarlo.
9) El hermano menor siempre la consultaba
por sus deberes. Le preguntaba en los momentos de mayor angustia.
El mogólico sólo vivía para hacer los deberes,
incluso cuando jugaba hacía lo correcto. También estaba
loco. Usaba remeras rayadas de colores disonantes.
10) El novio asedia la casa. La policía
los abandona porque la familia no quiere afrontar los gastos. Les
tira piedras, rompe los vidrios, grita amenazas. El Padre dice que
no hay de qué preocuparse. El demente consigue entrar y mata
a la madre.
11) Tapian la casa. El padre anda con una escopeta o bate de beisbol.
Aún sonríe. Ella tiembla en el interior de la casa.
El hermanito duerme en sus brazos. El loco lo mata como una bestia
endemoniada.
12) El padre aún conserva su humor.
Insiste en que a pesar de todo la familia debe permanecer unida. Comen
con los cadáveres embalsamados de su madre y de su hermano
sentados a la mesa. El padre les dice:
"-Vamos a salir de esta, juntos vamos a superarlo, de nuevo seremos
felices".
Estar despierta en esa realidad era como sentir un dolor atroz.
13) El loco sigue afuera golpeando las paredes con un martillo; va
de un lado a otro golpeando y la casa vibra como un tambor.
El padre patrulla día y noche, va de una habitación
a otra vigilando que los huecos estén sellados. Le dice que
le gustaría llevarla a ella su hijita a un lugar muy lejos,
a una cabañita en la playa de un mar tropical, y vivir allí
muy contentos y a salvo.
14) El lunático entra por un agujero, como un gusano introduce
el torso en la casa. Se arrastra hacia ellos por el pasillo. Soltando
alaridos demenciales. Diciendo palabras al revés. El padre
reza aVe Marías. Lo ven a la luz.
Está todo automutilado, sin un brazo, sin las orejas, sin la
nariz, sin la mitad de los dedos de los pies. Se arrastra hacia ellos
y muestra una sonrisa de sangre sin dientes. La casa continúa
sonando como un tambor.
Ella se agarra la cabeza. Dice:
-Esto no está pasando. Esto no es real.
Mira a su padre. Por fin lo comprende:
-Esto es un cuento tuyo. Estas escenas las escribiste vos. Este es
uno de tus cuentos, por eso es tan vacío, y yo lo estoy leyendo.
Me obligás a leerlo para conseguir lo que querés, porque
sé muy bien lo que querés, sé para qué
inventaste esta trama.
Y comenzó a desnudarse frente a su mirada desorbitada. Le enseñó
el vientre desnudo. El padre lo acarició desesperadamente.
Hace ruidos extraños con la boca. Aulla y relincha, maulla
y ladra. Se le mezclan los ruidos de animales. La penetra llorando.
Afuera cesan los golpes de su novio. Las paredes desaparecen, desaparecen
los cadáveres momificados en el comedor, desaparece el gusano
ensangrentado del pasillo, desaparece la casa mientras el padre la
penetra y sufre.
15) Atardecer en una playa tropical. A esa
hora el mar tenía el mismo color que los ojos de su hija. A
la noche se entregaba loca de horror, él la penetraba enfermo
de culpa.
Desde la tierra era imposible llegar a la cabaña. Había
que penetrar selva inexpugnable. Cavar durante horas y horas en una
vegetación espesa como una pared. Casi no había espacio
para que un cuerpo humano pasara entre las plantas. Las espinas desgarraban
la carne, en pocos metros las ramas despedazaban a la mayor parte
de un cuerpo. Había que ser más serpiente que humano
para llegar a la cabaña.
El loco abre la puerta. Los halla en pleno acto. Las mordeduras de
las plantas le cubren el cuerpo, heridas secas tiñéndolo
como tatuajes de sangre.
El novio salta sobre el padre y lo descuartiza delante de sus ojos,
mientras su miembro aún se mantiene firme dentro de ella, lo
ve despedazarlo en el precioso instante en que ella estaba aprendiendo
a combinar el horror para, por primera vez en su vida, sentir un orgasmo.
La sangre por las paredes, baña el techo, lo corta como si
fuera una máquina.
Ella consigue escapar. Antes de salir mira por última vez a
su novio descuartizando a su padre mientras grita padrenuestros.
EPILOGO:
Ella está escondida en un rincón. Han pasado muchos
años. Se pregunta qué fue real.
Si en verdad su novio al final cumplió su promesa, ¿estaría
libre?
Si todo fue un cuento de su padre, ¿cuál era la trama?
¿Cuando encontraría la palabra fin?
1997/5