Por MARCELO MÜLLER
Estaba insultándolo, quería que
entendiera cuál era su posición, a los gritos quería
ponerlo de su lado para que lo viese como ella veía las cosas,
y las veía mal, no sabía si era asco, odio, indiferencia
o algo mucho peor, todas esas cosas salían de esa hermosa boquita,
quería besarla a pesar de la inmundicia: puto, gritaba, qué
hacés conmigo, quiero un hombre, no una cucaracha caminando
por mi estómago, y en sus ojos había tanta esperanza
como en el infierno, imaginó que se paraba detrás de
ella, que le metía los dedos en la comisura de los labios y
tiraba como un loco para abrirle una sonrisa hasta la nuca, para que
sonriese, lo juzgaba y lo juzgaba mal, todo lo dicho se usaba en su
contra, no sabía cuál pero sabía que había
un crimen, ella lo estaba condenando a desaparecer de su vida, sólo
veía sus labios, oía un murmullo, lo que le decía
sólo era un ruido y le dijo:
-Por favor, no hables tan fuerte.
Salieron del bar y ya no valía la pena besarlo. Una vez solo
no supo qué tomarse, nada lo dejaba bien. Llamó al mozo
y le pidió otra ginebra. Decidió mirar a los demás
para olvidarse. Escuchó sus conversaciones, miró sus
bocas, los veía reir, absorberse en un café, leer diarios,
discutrir, entusiasmarse, exponer pedazos de su propia vida, y todas
las conversaciones, todas las palabras, los gestos, las miradas, las
risas, los gestos, las lágrimas, los rumores, los diarios,
hablaban de un tema, mencionaban un tema, todos hablaban de lo mismo:...
Se paró. Entonces gritó:
-Por favor, no hablen de mí.
Un silencio. Todas las cabezas lo apuntaban. Se vio en las pupilas.
Pero ya no hablaban de lo mismo. Llamó al mozo, tomó
la ginebra, caminó hacia la salida y en la calle empezó
a correr pensando que se habían olvidado dd de co ccc ccccco
cccccoccccco co co cobrarle.
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TEORIA GALACTICA DE LA REENCARNACION
Las almas viajan de una carne a otra. Buscan por las galaxias un lugar
dónde sentirse cómodas, calentitas. Así vuelan
desde confines inimaginables probando recipientes. Vienen de dónde
se acabaron las encarnaciones placenteras. Porque hay más cucarachas
que delfines y en Saturno salieron huyendo de los gusanos de combustión
externa. Dicen que están abandonando la tierra para emigrar
de esta parte del universo, hacia otra parte dónde intentarán
salvar a las especies, para salvarse un paraiso, un último
refugio.