De Travis Birkles
Un cuarto perdido en medio de la nada. El habla.
Ella tal vez escucha.
-¿Sabes? Si yo hubiera sido todas las cosas que pudieron ser,
no estaríamos aquí- dice él.
Ella se calla.
-Sí hubiera escuchado algunas cosas que me han dicho, nunca
nos hubiéramos encontrado- dice él.
Ella mira hacia otro lado.
-Si hubiera hecho todas las cosas que deseé hacer antes, mucho
antes... probablemente no me estarías escuchando así-
dice él.
Ella no dice nada.
-En fin, hay infinita cantidad de "podría haber sido esto
o lo otro" que no fueron. Pero a vos también te cabe tu
parte- dice él mirándola.
Ella sigue indiferente.
-Estar aquí implica que dejaste a un costado toda una infinita
cadena de posibilidades, y de todas esas vos elegiste la que te trajo
aquí. Hacia mí. Aunque dudo que te hubiera interesado
el camino este, de haber sabido- dice él, se levanta, va hacia
ella.
Sus párpados apenas se
mueven, la humedad cubre sus mejillas.
-La mayoría de la gente no puede ver esas sutilezas en el libreto.
Vos tenías que estar aquí, hoy.
Ya sé. No me mires con esa cara de nada. Si de todos los atajos
elegiste este, es porque siempre te tocó llegar aquí,
desde siempre. Y desde siempre te tocó en el sorteo de papeles,
llegar... y formar parte de mi vida. Complacerme y finalmente quedarte
aquí, como ahora... desparramada en mi habitación, convertida
en cientos de pedazos de carne pudriéndose, rodeada de moscas
verdes que se posan sobre tu rostro, sin que puedas espantarlas... ni
protestar, ni decir nada de nada. Callada ... en silencio para siempre,
para el universo, ese es tu papel.
Ella abrió su boca verde azulada y dejó escapar una cucaracha.